Centenario de la Constitución: La Repudiada Clase Política de México ¿Qué Celebra?

A 100 años de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, espots lucidores (del gobierno federal y de las entidades) foros, seminarios, etcétera y la clase política, en general, celebran, pero ¿qué?

A México le urge un referéndum que convoque a la elaboración de una nueva Carta magna, porque la que arrancó la Revolución, no ha alcanzado el desarrollo equilibrado, por el que murieron casi un millón de compatriotas.

Desde que México logró su independencia de España, ha tenido 10 constituciones. La que rige a la República mexicana, desde 1917, incorporó las demandas más sentidas de los revolucionarios Emiliano Zapata, Francisco Villa y Carranza.

Sin embargo, a un siglo, en que Venustiano Carranza promulgó la Constitución,  no hay estado de derecho y se agrandan las desigualdades que originaron el movimiento armado de 1910: sobreviven en pobreza extrema a casi 12 millones de familias y a 56 millones en pobreza moderada, según reporte de julio de 2015, del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

 

 En 100 años, la Carta magna mexicana ha sufrido casi 700 cambios. Los que más reformas le hicieron, fueron los expresidentes priistas neoliberales Miguel de la Madrid, Carlos Salinas y Ernesto Zedillo;  continuaron los panistas, Vicente Fox y Felipe Calderón, así como el actual mandatario Enrique Peña Nieto, emanado del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Los derechos sociales, aporte de México al mundo (la Constitución de 1919, de Alemania, los retomó) fueron logros de  Zapata y Villa para las familias campesinas, la clase obrera y demás sectores populares que lucharon en la Revolución mexicana, se plasmaron en los artículos 3°, 27 y 123.

La primera reforma neoliberal nefasta, la hizo Salinas, cuando cambió el artículo 27 constitucional, facilitó la privatización de los recursos del subsuelo y del agua, a favor de empresas extranjeras, en perjuicio de millones de familias campesinas, sobre todo indígenas.

El exmandatario, Calderón (sospechoso de haber llegado por fraude electoral, se le recuerda por su frase “haiga sido como haiga sido”) quitó y acotó derechos a la clase trabajadora, cuando reformó el artículo 123, que garantizaba el trabajo y la previsión social, que desde 1917, establecía una jornada no mayor a ocho horas, al pago de horas extras, al reparto de utilidades, a días de descanso, al derecho de huelga y a la seguridad social, con atención médica al trabajador o trabajadora y a su familia.
El derecho a una educación pública, laica y gratuita, se estableció en el 3° constitucional, Peña lo acotó, con su reforma educativa,  que  para la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) es una reforma laboral, que conculca las conquistas de la Revolución, por lo que inició protestas, desde abril de 2013 y aún las mantiene.

Las reformas estructurales peñistas se concretaron con las modificaciones a la Carta magna en los artículos 25, 27 y 28, con la reforma energética: el regreso de las empresas extranjeras a la compra y a la venta de petróleo, que desde el 18 de marzo, de 1938, el ex presidente Lázaro Cárdenas prohibió,  con la nacionalización  y creación de Petróleos Mexicanos (Pemex).

A un siglo de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos: ni derechos, ni respeto al marco legal, mayor desigualdad y sometimiento a Estados Unidos;  reflejado en el repudio y reprobación que hay contra Peña, (desde el inicio su mandato en, diciembre de 2012, hay la sospecha, que igual que Calderón, asumió la Presidencia, mediante fraude electoral), por lo que ¡urge! Una nueva Carta magna, que realmente se respete el marco legal y haya un desarrollo equilibrado en toda la República.