Discriminación a Mujeres en las Cárceles Mexicanas

carcel vocesdemujeresxeuagEl México de 2017, hereda una crisis en todos los ámbitos de la sociedad; una muy representativa es la crisis en Derechos Humanos. Y ejemplo de ello es: el aumento de los feminicidios, la desaparición forzada, cuyo ejemplo más emblemático es la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

Sin embargo, existe una crisis no visibilizada por la sociedad y es la de las mujeres que se encuentran recluidas en los penales mexicanos.

Como lo señala Ruth Villanueva Castilleja, tercera visitadora de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), aunque son únicamente el 5% de la población penitenciaria y que además muchas de ellas viven con sus hijos e hijas – 618 -, la mayoría menores de tres años que no conocen hogar , solo las rejas de las cárceles.

Ellas se encuentran en el abandono y el alejamiento que sufren de sus familias, les retrasa en su libertad por la lentitud de sus procesos penales.

La mayoría carecen de recursos y por tanto la imposibilidad de que tengan una defensa legal adecuada, dada por abogados privados.

De las 12 mil mujeres en prisión, el 61 por ciento tiene entre 18 y 40 años de edad, esta es la razón de que se haya duplicado la población infantil en los penales, que en 2013 era de 396 y en 2016 de 618.

La mayoría de los delitos de lo que se les acusa son robo en todas sus variantes y delitos contra la salud, estos últimos están estrechamente ligados a sus parejas sentimentales.

La tercera visitadora de la CNDH señala, “No se observa el desarrollo de políticas públicas encaminadas a atender las necesidades de las mujeres y sus hijas e hijos, no obstante que se ha observado una tendencia de crecimiento de la población femenil de entre 4 y 5 por ciento del gran total”.

La discriminación de género es evidente en las cárceles de México, existen grandes diferencias en las condiciones de vida en reclusión entre las mujeres y los varones, dado por la desigualdad de las instalaciones y, en la creación de políticas que propicien el sano desarrollo de los hijos e hijas de las mujeres en los reclusorios. Esto es otra cara de la discriminación de género.